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Forjado a Fuego y Mirada Viajera

Cultura

Con el titulo «Forjado a fuego», el Centro Cultural de San Agustín, acoge una muestra de fotografías de Mariano Costalago, donde recoge una serie de instantáneas de objetos presentes en puertas de iglesias, castillos y casas señoriales, en los cascos históricos de las ciudades y de los pueblos: aldabas o picaportes. La muestra permanecerá abierta al público del 18 de abril al 21 de junio.

En esta exposición también podremos contemplar obras de «Mirada Viajera».

FORJADO A FUEGO

Aldabas, picaporte, llamadores, aldabones … Muchos nombres para un mismo elemento.

Un objeto de metal que se utilizaba para llamar a las puertas, presentes en iglesias, castillos y casas señoriales, en los cascos históricos de las ciudades y de los pueblos.

Cada vez es más difícil encontrar estas auténticas obras de arte pues van desapareciendo poco a poco. Son piezas únicas, irrepetibles, elaboradas por herreros artesanos, cuya imaginación se plasmaba en figuras muy variadas: animales, péndulos, martillos, formas fálicas, manos, anillas etc.

Existen desde la antigüedad, en Pompeya se encontró una en forma de argolla.

Se decía: «tener buenas aldabas» indicando el estatus social del dueño, su poder y su influencia, pues, generalmente, estos eran mayores cuanto más elaborada era la aldaba.

En algunas puertas, los picaportes se situaban a la altura conveniente para llamar sin tener que desmontar del caballo.

En algunos países islámicos se utilizaban dos aldabas, de distinta forma y tamaño; una a la derecha, para hombres, con sonido mas grave y otra a la izquierda para las mujeres con sonido mas agudo. De esta forma se diferenciaba la persona que llamaba.

Como dato curioso, en Riaza, en la plaza bajo los soportales, encima de las puertas con picaporte existen unas trampillas que permitían ver sin peligro al que llamaba, sin ser visto.

Mariano Costalago Pascual